Nos, el Pueblo…

Comencemos por el principio,  ¿Cuáles son las características más importantes de la Constitución de los Estados Unidos?

Debido a la influencia histórica de la carta magna estadounidense, aquellos/as que conozcan las características de la Constitución Argentina podrán encontrar múltiples similitudes entre ambas, pero creo preferible comenzar describiendo una de sus diferencias. Mientras que la Constitución Argentina se extiende a lo largo de 129 artículos y otras 17 disposiciones transitorias, la Constitución estadounidense cuenta con apenas 34 subdivisiones (7 artículos y 27 enmiendas). El motivo de esta extrema austeridad constitucional puede encontrarse en la filosofía política de sus diseñadores y en las condiciones históricas del momento de su adopción.

Buena parte de los representantes de las 13 colonias que buscaron regirse por este texto a finales de la década de 1780 temían el surgir de un gobierno centralizado que atentara contra los amplios derechos reservados a los Estados  en la nueva nación. Influenciados por la filosofía política francesa y británica de los dos siglos precedentes, buscaban limitar el poder del soberano en pos de la protección de la libertad individual, la propiedad y la vida, ligando su legitimidad al consentimiento de los gobernados. Durante la guerra de Independencia habían establecido una proto-constitución basada fuertemente en estas ideas, llamada los Artículos de la Confederación, depositando muy pocos poderes e inclusive menos modos efectivos de ejecutarlos en manos de un gobierno oficialmente representativo de todas las colonias. Estos Artículos contaron con pocos detractores declarados durante el resto del período bélico, pero al terminar la guerra fueron vistos como un obstáculo al mantenimiento del orden interno, en jaque por rebeliones fiscales y conflictos entre Estados.

De estas condiciones surgió el primer texto constitucional de 7 artículos,  no muy diferente en propósito y formato de la segunda parte de la Constitución Argentina. En él se definen los roles de los tres poderes, sus controles y contrapesos, las relaciones legales entre los Estados y el procedimiento necesario para enmendar el documento.  Los derechos individuales, salvo en la medida en que refieren a las potestades de los miembros del gobierno, no son mencionados. Su adopción y ratificación significó un triunfo para la facción política Federalista, deseosa de crear un gobierno federal que contara con la fortaleza para prevenir la disgregación de las colonias en la caótica situación económica de posguerra y propulsora de un texto constitucional corto que sólo incluyera las provisiones legales para lograrlo. A su vez, causó estupor en sus opositores Anti-Federalistas, los cuales vieron en un documento carente de limitaciones legales enunciadas el surgir de un gobierno tan despótico como el que habían luchado por expulsar de las colonias.

Fue con motivo de apaciguar esta facción que la Constitución de los Estados Unidos comenzó a tomar su forma actual.  Diez fragmentos inspirados o transplantados de las propuestas de James Madison, quién supo actuar de intermediario entre las partes en puja, fueron incluidos en el texto mediante el procedimiento mencionado en él. Estas diez adiciones son conocidas como el Bill of Rights y recorren tópicos tan variados como la libertad de prensa, la posesión de armamento, la ausencia de una religión oficial o la retención de los poderes no asignados al gobierno federal. Desde entonces, otras diecisiete enmiendas han sido incluidas en el texto, la más reciente en 1992. Cuatro han sido propuestas y adoptadas por el Congreso pero aún no cuentan con las ratificaciones estatales necesarias (34 Estados) y otras miles han fracasado en conseguir el apoyo legislativo necesario.

Como cierre, merece señalarse una importante diferencia. Debido a la influencia de Alberdi (gran admirador del diseño constitucional de los Estados Unidos) en la redacción de la Constitución Argentina,  las similitudes entre las primeras enmiendas y los derechos y garantías de la primera parte no requieren de mucho esfuerzo para ser percibidas. Sin embargo, las constituciones argentina y estadounidense difieren considerablemente en lo que refiere a los pasos estipulados para reformar cada documento. La ley suprema argentina demanda necesariamente la conformación de una asamblea constituyente, la cual debe ser precedida por una declaración de necesidad de reforma apoyada por dos tercios de ambas cámaras. Esta asamblea debe ser integrada por convencionales elegidos por sufragio directo, por parte de los electores de todo el país, en simultáneo. En los Estados Unidos, aunque un procedimiento similar existe, este jamás ha sido utilizado desde la convención constitucional original. Es el Congreso el que actúa paralelamente como rama legislativa y asamblea constituyente, ya que es su potestad la de adoptar las enmiendas propuestas y luego enviarlas a ser ratificadas por los Estados. Por ello, el proceso de reforma posee un carácter mucho más federal, ya que son las legislaturas estatales en cada uno de los 50 Estados las que deben rechazar o ratificar la enmienda.

Constitution_of_the_United_States,_page_1

 

Por Joaquín Harguindey

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