Camino a Noviembre

A poco más de dos meses de las elecciones al 114.º Congreso todas las primarias relevantes han sido definidas, las encuestadoras han comenzado su trabajo y la publicidad política ha comenzado a inundar los medios de comunicación, por lo que se vuelve posible definir un panorama con cierta confianza y hasta arriesgar algunas predicciones con respecto a sus resultados.

Existe un consenso casi unánime de que el 2014 será un año Republicano. El debate político lo refleja al concentrarse en las potenciales magnitudes del triunfo opositor al partido Demócrata, sea en la casi segura expansión de su mayoría en la Cámara de Representantes o en su más incierta conquista de una mayoría en el Senado. Algunas declaraciones desdichadas por parte de líderes Demócratas y algunas declaraciones triunfalistas por parte de sus contrapartes Republicanos también dan fe de que la clase política espera un resultado similar. Para entender los motivos de estas aseveraciones, respaldadas tanto por la ciencia política como por buena parte de la prensa, podemos dividir su evidencia en dos categorías; los fundamentales y los sondeos.

Por fundamentales entenderemos a todos aquellos factores estables, que se encuentran presentes en todas o casi todas las elecciones más allá de los asuntos coyunturales. Entran en esta categoría leyes de tendencia de la ciencia política, indicadores como el desempeño económico o el desempleo,  así como la geografía política de los distritos en disputa, y es aquí donde la fortaleza del partido Republicano es evidente.

En primer lugar hemos de notar el tipo de elección ante nosotros; una elección de medio término. Una de las leyes de tendencia más fiables de la ciencia política establece que los regímenes presidenciales exhiben una altísima probabilidad de que el partido gobernante pierda legisladores en este tipo de elecciones y esta ley es inclusive más fiable cuando el presidente se encuentra en su segundo mandato, tal como es el caso de Obama. Aunque las explicaciones para este fenómeno aún se debaten, pocos observadores estarían en desacuerdo si afirmáramos que el cíclico encanto y desencanto con el presidente, así como la presencia o ausencia en las urnas de electores con poco interés en la política juegan un rol fundamental. Desafortunadamente para el partido en la Casa Blanca, la historia electoral de los Estados Unidos favorece un escenario en el que electores oscilantes desencantados y una base partidaria con poca motivación hagan de Noviembre un referéndum sobre su performance en el que la derrota sea lo más probable.

Por otra parte, el partido Demócrata tampoco puede encontrar mucho alivio en la geografía política de esta elección. Su catastrófica elección de 2010 tuvo como consecuencia una oleada Republicana en las legislaturas estatales, las cuales son responsables por definir los distritos uninominales de la Cámara de Representantes. Al ocurrir esta elección inmediatamente luego del censo nacional (que da pie a la redefinición de los límites distritales cada diez años) el partido Republicano ha podido llevar adelante un proceso de modificación de los límites en una clara y a veces grosera búsqueda de inclinar las balanzas electorales a su favor. Como consecuencia, buena parte del voto Demócrata se tornará irrelevante, tanto por concentrarse en distritos donde es la clara mayoría o dispersarse en otros donde es la clara minoría, un fenómeno conocido como gerrymandering.

En el Senado el factor geográfico tampoco lo favorece. De los treinta y tres escaños en juego, la mayoría se encuentran en regiones fuertemente Republicanas, tales como el Sur o los Estados de las Montañas. Aunque buena parte de esas circunscripciones no son tan hostiles a los candidatos a cargos menores como a los candidatos presidenciales, muchos de los Senadores Demócratas que deben defender su banca este año fueron electos por primera vez en 2008, en un contexto ampliamente favorable a su partido. Que todos o una mayoría de ellos puedan retener su banca es improbable.

Tal vez el único factor fundamental a favor del oficialismo es el desempeño económico. Aunque el panorama dista bastante de los plácidos años de Clinton o Bush, buena parte de los analistas coinciden en que la recuperación económica ha avanzado y que lo peor de la crisis se encuentra en el pasado. Esto no significa que el electorado asigne el progreso al partido gobernante, pero sin duda le provee cierto grado de blindaje de una crítica que ha resultado efectiva para partidos opositores en numerosas ocasiones.

La otra mitad de la información recae en lo que podemos llamar sondeos. Un análisis más profundo incluiría aquí mediciones sobre los niveles de motivación de las bases partidarias, la imagen del presidente, los resultados de las primarias y los relevos de opinión del electorado sobre factores clave. Sin embargo, en pos de una mayor brevedad, nos enfocaremos únicamente en las encuestas sobre intención de voto.

Un balance general de las encuestadoras más importantes refleja la siguiente situación en el Senado:

Senate

Y la siguiente en la Cámara de Representantes:

House

Esta información nos provee dos panoramas muy diferentes para cada recinto.

En el Senado, la mayoría Demócrata actual ya vislumbra la pérdida de tres escaños de forma segura: Virgina Occidental (WV), Dakota del Sur (SD) y Montana (MT).  A su vez, posee grandes posibilidades de perder otros seis: Carolina del Norte (NC), Iowa (IA), Arkansas (AR), Louisiana (LA),  Colorado (CO) y Alaska (AK). Sus únicas incursiones en territorio Republicano son en el Sur y han requerido de grandes inyecciones de dinero de otras partes del país, así como de una combinación de primarias dañinas en el partido opositor: Georgia (GA) y Kentucky (KY). La competencia será dura y posiblemente se extenderá hasta Diciembre, debido a los reglamentos electorales de algunos Estados. Nate Silver, famoso estadístico del deporte y ya también prestigioso pronosticador de los últimos ciclos electorales, predice una mayoría republicana pequeña (51-49 o 52-48) como el más probable de los resultados.

En la Cámara de Representantes, la predicción es mucho más sólida. Inclusive si cada uno de los escaños competitivos fuera ganado por los Demócratas, el partido Republicano aún conservaría su mayoría. No se esperan grandes sorpresas en cuanto a la composición partidaria de la cámara, aunque algunas carreras individuales despierten interés y puedan tener desenlaces inesperados.

Los mantendremos al tanto.

 

Por Joaquín Harguindey

1 Trackback / Pingback

  1. ¿Sabían que el martes hay elecciones en EE.UU.? | El blog de Abel

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s

A %d blogueros les gusta esto: