Perfiles: Kansas

En The Producers, genial película escrita y dirigida por Mel Brooks en el año 1968, dos miembros de la industria del entretenimiento de Broadway buscan estrenar una obra poseedora de tan baja calidad artística que su fracaso esté garantizado, con el propósito de estafar a sus inversores y huir a Río de Janeiro con el dinero restante. Para ello, recorren Nueva York recolectando las peores variedades de todo lo necesario para la obra; una oda al Nacionalsocialismo alemán como guión, un pomposo y ridículo fracasado como director y un hippie merodeador del teatro de audiciones como actor principal. Por desgracia, la combinación de todos estos grotescos elementos en la noche de estreno da como fruto una obra que el público encuentra encantadora como sátira, los acreedores (mejor dicho, acreedoras) buscan obtener sus ganancias, el fraude es desenmascarado y los dos productores terminan la historia dirigiendo musicales en la cárcel, ahora estafando a los reclusos y guardias.

Por extraño que parezca, una versión menos musical de esta trama se está desarrollando en Kansas, donde la competencia por un escaño en la Cámara de Senadores se ha visto complicada por el deseo de uno de sus candidatos de perder a cualquier costo.

Hasta hace pocas semanas, la campaña en aquel Estado había despertado poco interés. El candidato Republicano Pat Roberts, Senador desde 1997, había derrotado a un contrincante del Tea Party en la interna partidaria y se encaminaba hacia su tercera reelección con una ventaja de quince puntos por sobre su rival más próximo, el Demócrata Chad Taylor. Aunque contaba con graves problemas de imagen frente a su propia base, principalmente por su percibida ausencia en el Estado, las posibilidades de que un candidato Demócrata lo aprovechara eran truncadas por la abismalmente peor imagen del Presidente Obama (y del partido Demócrata en general). Sin excepción, los pronósticos de todos los observadores incluían a Kansas firmemente en la columna opositora.

Todo ello cambió el 3 de Septiembre cuando Taylor anunció que abandonaría la campaña. A sabiendas de que Kansas no elige un Demócrata al Senado desde la oleada del primer mandato de Franklin Roosevelt (1932), una primera impresión podría simplemente mostrarnos un candidato aceptando la realidad y abandonando un objetivo imposible para orientar su energía hacia otros ámbitos más fructíferos. El período inmediatamente previo a la elección cuenta con muchos casos en los que el desgaste y la perspectiva de una derrota asegurada hacen estragos en la disciplina de candidatos que no son los favoritos, causando crisis personales y dimisiones. De hecho, además de agradecer el apoyo de sus simpatizantes hasta el momento, Taylor hizo eco de estos problemas comunes en su anuncio. Una mirada al mapa electoral y a las encuestas de intención de voto en Kansas, sin embargo, nos provee de motivos para dudar de su explicación.

Hasta el 3 de Septiembre, la encuestadora PPP había registrado alrededor de un 75% de intención de voto entre ambos candidatos, distribuyendo el 25% restante entre indecisos y simpatizantes de candidatos con nulas posibilidades. Uno de esos candidatos era el independiente Greg Orman, multimillonario dueño de una companía de sistemas de iluminación eficientes, político como hobby y preferido por el 10% de los electores. Los mismos datos también señalaban que de ocurrir una competencia únicamente entre Roberts y Orman, el último sería el victorioso al beneficiarse de la imagen negativa de Roberts. Este escenario improbable no despertó mucho interés cuando fueron publicados los resultados. Con Taylor fuera de combate, lo inverso es lo que ocurre. Orman se encuentra hoy cabeza a cabeza con su rival Republicano y posee grandes posibilidades de comenzar el 2015 como Senador por Kansas. Su vasta fortuna, así como la de donantes liberales, se ha volcado hacia conseguirlo, y Pat Roberts ha tenido que comenzar a hacer campaña de forma activa por primera vez desde hace décadas. Si Taylor abandonó con la sabiduría de que jamás sería electo, es proable que también lo haya hecho con la sabiduría de que podría causarle la misma desgracia a su rival.

A su vez, con un sendero hacia la mayoría marcado por dificultades, el partido Demócrata no se encuentra en una posición en la que pueda sacrificar oportunidades de privar de bancas al adversario. Si un candidato como Orman lograra al menos dejar el balance de escaños en 50-50, el voto decisivo (en las votaciones por mayoría simple) quedaría en manos del vicepresidente Joe Biden, dejando al Senado bajo control del partido. Imaginar a su organización central, bien financiada y armada de favores, negociando la renuncia de un candidato sin expectativas en una situación como esta no es particularmente difícil de hacer. Que Orman, un centrista, haya intentado competir como Demócrata en 2008 tampoco lo dificulta.

Pero la historia, desafortunadamente para Taylor y los Demócratas, no termina allí. Para que una renuncia sea recibida y aceptada oficialmente, la ley electoral de Kansas demanda que el candidato asegure que es incapaz de desempeñarse en la función para la que está postulado. Esta afirmación no se encuentra en ninguna parte de la renuncia de Taylor, por lo que el oficial a cargo de aceptar su documento, el Republicano Kris Kobach, se rehusó a aceptarla y mantuvo su nombre en las boletas. Kobach y el resto de su partido saben que una porción de los electores de su adversario se informarán insuficientemente antes de ir a votar en Noviembre, indirectamente favoreciendo las posibilidades de Roberts al votar lealmente por Taylor en vez de Orman. Aunque el desenlace final de esta extraña saga aún está por verse en la Corte Suprema del Estado, una de sus características ya comienza a mostrarse; Taylor ha decidido no arriesgarse y recorre Kansas aconsejando que no voten por él.

Como parte de sus esfuerzos, ha organizado reuniones partidarias en las que denuncia al gobernador Republicano de Kansas y a Kobach por forzarlo a competir contra su voluntad, describiendo su situación como anticonstitucional, y se rumorea que su equipo de campaña se encuentra planificando spots televisivos en los que Taylor llama a no votar por él. Simultáneamente, de no permitirse la renuncia de Taylor, el partido Demócrata evalúa nominar a un Republicano como candidato oficial para enturbiar las aguas aún más. Con el control del Senado durante los próximos dos años dependiendo en buena parte de los resultados en Kansas, cualquier cosa puede ocurrir. Mel Brooks estaría orgulloso.

taylor orman roberts

Por Joaquín Harguindey

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2 Comentarios en Perfiles: Kansas

  1. Es una lástima que el señor Harguindey no haya actualizado este comentario suyo. La Corte Suprema de Kansas ya intervino y le ordenó a Kobach que suprima el nombre de Taylor en la boleta para Senador. Ahora es el mismo Kobach el que está en peligro pues su cargo es electivo y los demócratas de Kansas han iniciado una vigorosa campaña (con el discreto apoyo de Orman) apoyando a su rival en las próximas elecciones, Jean Schodorf. Tampoco dice esta nota del señor Harguindey que el propio gobernador de Kansas, el republicano Sam Brownback, que también se está presentando para ser reelecto, está en peligro de perder porque la manera en que ha conducido los asuntos de gobierno durante su primer mandato ha sido desastrosa y ha hecho que Kansas esté ahora afrontando una seria crisis económica. Full disclosure: nací en Argentina, vivo en los Estados Unidos desde 1989 y trabajo -como voluntario- para el Partido Demócrata de Georgia, estado donde resido actualmente. (Escribo esto el 30 de septiembre de 2014-E.L.)
    Eddie Lawrence

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    • Hola Eddie, muchas gracias por comentar.

      Coincido plenamente en que la marcha de los eventos hace que buena parte de la información mencionada en el artículo quede un tanto obsoleta. Efectivamente, el nombre de Taylor ya fue retirado de las papeletas, la elección se decidirá entre Orman y Roberts y tanto Kobach como Brownback tienen una verdadera lucha en sus manos en estos casi 40 días que quedan antes del día de la elección.

      Como excusa ante lo dicho, sólo puedo argumentar dos cosas:

      1) Que la misión de hacer de los artículos un informe introductorio a un público que tal vez no conozca la situación me fuerza a reducir la cantidad de información incluida. Elegí no mencionar a Brownback y su desastrosa gestión, así como las conexiones de Kobach con think tanks ligados a la eugenesia, en pos de la brevedad y de mantener el artículo exclusivamente acerca de la carrera al Senado. Sé que un lector que preste atención a los eventos podrá ver las ausencias, pero es la única manera que se me ocurre de mantener el tamaño de los textos dentro de límites viables.

      2) Que un sólo hombre no es suficiente para cubrir los eventos políticos de todos los Estados Unidos. Espero que el Observatorio te haya dado la impresión de ser un emprendimiento colectivo de múltiples escritores, puesto que sin duda es lo que quiero que sea. Por ahora, no obstante, yo soy su único colaborador. Esto nuevamente condiciona lo que puedo escribir, puesto que no doy abasto siquiera para cubrir los eventos de las carreras al Senado y la vigencia de la información (como bien señalaste) sufre por ello. Lo único que puedo prometer es que planeo escribir sobre todas las carreras competitivas al Senado en los días previos al 4 de Noviembre. Espero no defraudar a mis lectores entonces.

      Un saludo y nuevamente gracias por leer y comentar!

      Joaquín

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