Perfiles: New Hampshire

En el Noreste de los Estados Unidos, la única elección al Senado de este ciclo que puede, a muy grandes rasgos, ser catalogada como competitiva es la que está siendo disputada en el Estado de New Hampshire.

En Noviembre, este pequeño distrito de tendencias libertarias deberá determinar cuál de los dos partidos lo representa mejor, sea reeligiendo a la Demócrata Jeanne Shaheen para un segundo mandato o reemplazándola por el Republicano Scott Brown, ex-Senador por el vecino Estado de Massachussetts. Aunque se espera que Shaheen triunfe cómodamente sobre Brown, la contienda está recibiendo atención debido a poseer un margen de distancia menos abrumador que sus contrapartes en la región, algo que concebiblemente podría producir un triunfo del candidato Republicano de ocurrirle algo inoportuno a la campaña de la actual Senadora. Adicionalmente, al condenar la posición geográfica de New Hampshire a que el Estado sea el primer distrito con una competencia real en cerrar las urnas, buena parte de los expertos lo observarán con particular atención durante la noche de la elección, utilizándolo como temprano indicador de los posteriores resultados del resto del país.

Por su parte, los candidatos han desarrollado diferentes estrategias para enfatizar los aspectos electorales y personales que más los favorecen. Shaheen, electa como Senadora por primera vez en 2008, es universalmente conocida en el Estado tanto por su mandato legislativo de los últimos seis años como por sus tres períodos como gobernadora de 1997 a 2003. Consecuentemente, ha dedicado buena parte del período de campaña a ignorar a su rival, negándose a participar en debates y enfocando sus esfuerzos en obtener donaciones para cubrir a su oposición bajo un manto de publicidad política paga. Su mensaje se ha concentrado en sus logros, mencionando los esfuerzos de la Senadora por mejorar el sistema de salud del país, la protección de la comunidad LGBT y la seguridad nacional (Shaheen es parte del Comité de las Fuerzas Armadas y del de Relaciones Exteriores). Asimismo, la campaña de la Senadora ha buscado conducir el debate hacia los asuntos de mayor distancia entre la opinión pública del Estado y las posiciones del Partido Republicano, tales como el control de armas de fuego o el matrimonio homosexual, forzando a Brown a optar entre aparentar extremismo político o desencantar a su base.

También, aunque no es algo que Shaheen haya hecho personalmente, su campaña intentado enfatizar una característica peculiar de Brown; haber cambiado de jurisdicción repentinamente luego de ser un político de otro Estado durante décadas. Esta acusación de “carpetbagger“, término despectivo utilizado para los oportunistas norteños que explotaron el caos económico y político del Sur posterior a la guerra civil, es probabablemente el principal factor detrás de la elevada imagen negativa de Brown, el cual no sólo carece de una defensa creíble al respecto, sino que ha contribuido a su veracidad mediante distintos gaffes en los que momentáneamente olvidó su mudanza distrital. Shaheen (o al menos sus colaboradores) sin duda han notado esta debilidad, y aparentemente han decidido convertirla en el eje de la discusión entre ambos candidatos. En vista a los sondeos hasta ahora, que pronostican a Shaheen derrotando a Brown 51% a 43%, la estrategia parece estar dando frutos.

Brown, de forma inversa a su rival, ha concentrado su campaña en recorrer el Estado en pos de convencer a sus electores de que tiene un interés genuino en New Hampshire. Al poseer excelentes dotes de campaña y disfrutar de estar bajo la mirada del público, características demostradas tanto por su exitosa elección especial al Senado por Massachussetts en 2010 como por su breve período como modelo (desnudo) de la revista Cosmo en los años 80, Brown ha buscado atraer la atención del público hacia su persona y sus facultades personales. Se ha distanciado de las posiciones más nocivas a su imagen que posee su partido, favoreciendo mayores controles sobre las armas de fuego y evadiendo emitir opiniones sobre legislación social o de derechos civiles que polaricen demasiado con su electorado de tintes libertarios. De la misma forma que lo hizo en Massachussetts, también ha prometido actuar con un alto grado de independencia del resto de los Republicanos una vez electo.

Con respecto a sus intentos por disminuir la ventaja de su adversaria, ha atacado a Shaheen por sus ausencias en los comités en los que participa, en particular durante una sesión acerca del Estado Islámico y los riesgos que presenta a los Estados Unidos. Su campaña, aunque carente de las inmensas donaciones que Shaheen recibe, supo beneficiarse de una inyección de fondos externos al Estado para contrarrestar la ofensiva publicitaria en su contra, disminuyendo su imagen de político oportunista hasta cierto punto. Todos estos factores, en conjunto con críticas al respecto de la debilidad de su rival frente a la crisis inmigratoria y su cercanía a figuras Demócratas impopulares, han reducido la distancia entre ambos candidatos durante el último mes. Si esto es suficiente para sobreponerse a la ventaja de Shaheen en fondos y asociación con el Estado, sólo la elección de Noviembre dirá de forma definitiva.

brownshaheen

Por Joaquín Harguindey

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