El Presupuesto Federal

El presupuesto federal de los Estados Unidos,  sobre el cual se debate cuantiosamente, no es comprendido de forma apropiada ni siquiera por buena parte de la ciudadanía de ese país. Aquí, sin embargo, intentaremos otorgar una descripción mínima de sus características y propósitos, para favorecer un mayor entendimiento de las controversias sobre el gasto público que son reflejadas por la prensa.

En 2013, el gobierno federal llevó adelante gastos por tres billones y medio de dólares. Este total puede ser dividido en tres categorías.

La primera, que abarca un 6% del total, refiere a los intereses sobre la deuda del país. Aunque el consenso es casi total acerca del atractivo de reducir tanto la deuda como los intereses, así como la inconcebibilidad de producir un default, las soluciones varían inclusive dentro de los partidos. A grandes rasgos, de todas maneras, podemos decir que el partido Republicano favorece una reducción del gasto, mientras que el partido Demócrata favorece una reforma impositiva progresiva como solución.

La segunda categoría es la más grande, ocupando algo así como un 60% del total,  y a menudo es denominada como “obligatoria”. En ella podemos encontrar múltiples programas regidos por legislación y fuera del control presidencial, tales como los de Seguridad Social, Medicare, el seguro de desempleo o la asistencia alimentaria. Esta parte del presupuesto no precisa de ser renovada anualmente, ya que sus gastos y sus algoritmos de cálculo de futuros gastos están incluidos en legislación ya vigente. La única modificación importante a esta categoría ocurrió durante el mandato de Obama, en la forma de la implementación del Affordable Care and Patient Protection Act, también conocido como el ACA u Obamacare. Este programa, según la oficina presupuestaria del Congreso, no ha incrementado el total del gasto obligatorio, ya que las penalizaciones incluidas en la ley cubren los nuevos costos generados por su aplicación. Aún así, esto no ha detenido a la oposición Republicana de señalar al intento de reforma del sistema de salud como un derroche fiscal irresponsable, buscando su derogación.

La parte más disputada del presupuesto, no obstante, es su tercera categoría. Ella es denominada “discrecional”, sí se encuentra sujeta a renovaciones anuales y engloba el 35% restante del presupuesto total. Su mayor parte consiste de gastos militares, los cuales son políticamente difíciles de reformar y generalmente no sufren controversias, aunque sí han visto una reducción en sus partidas en la medida en que la situación económica de los Estados Unidos se ha deteriorado. La otra parte es la que el Presidente genuinamente controla y, como consecuencia, ha recibido fama mundial. Durante casi un mes en Octubre de 2013, en medio de negociaciones presupuestarias entre ambos partidos, fue este fragmento el que se encontró en un limbo de financiamiento, causando el cierre de parques nacionales, oficinas administrativas y gobiernos de las reservas indígenas. Dentro de él podemos encontrar el gasto federal destinado a programas de asistencia complementaria a los Estados, abarcando prácticamente todas las áreas en las que la intervención estatal es llevada a cabo. Es esta categoría la que más ha crecido bajo la administración Obama, aunque por motivos no particularmente ligados a las acusaciones más comunes contra sus programas.

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