Guía para el primer Debate Presidencial Republicano

Hoy, jueves 6 de Agosto, los diez candidatos presidenciales Republicanos mejor posicionados en las encuestas nacionales según Fox News debatirán cara a cara en Cleveland, Ohio. Otros siete postulantes de relevancia quedarán excluidos del evento por no poseer el apoyo suficiente. A continuación, una breve guía para conocer a cada uno y su posición dentro del proceso de primarias.

Donald Trump

2014-11-17-Donald_Trump_by_Gage_Skidmore_2A la cabeza de todas las encuestas, Trump se ha convertido en la sensación del momento. Su habilidad natural para violar las convenciones de la corrección política, su cultivada imagen de líder decisivo y su percepción de autenticidad ante los ojos de una porción desencantada del electorado Republicano lo han vuelto el líder dentro de un pelotón que carecía de un favorito. Sus declaraciones extravagantes, que le han ganado acusaciones de racista y bufón, parecen haber desafiado las predicciones de un romance breve entre los votantes y Trump, y extendido su intención de voto hasta alrededor de un 25% entre los participantes de las primarias del partido.

La posibilidad de tensar demasiado la cuerda, sin embargo, sigue siendo el mayor riesgo para Trump. La falta de sustancia en su hasta ahora deliberadamente vaga plataforma de gobierno o un asalto verbal demasiado agresivo sobre los otros postulantes bien podría detener su crecimiento y dar pie a su caída. Sus votantes, después de todo, siguen destacándose por ser los menos comprometidos y más políticamente erráticos dentro de las encuestas partidarias. Una mala impresión podría causar una debacle tan rápida como el ascenso del candidato, tal como le ocurrió a Rick Perry en las primarias de 2012.

Una noticia positiva para Trump es que por el momento sus contrincantes no han tenido la oportunidad o el deseo para confrontarlo directamente. Muchos esperan la implosión de su campaña para quedarse con una porción de sus antiguos simpatizantes y no tienen intención de crear un conflicto con el favorito, mientras que Jeb Bush se ha beneficiado por la asfixia mediática para todos sus otros rivales que Trump ha creado y está muy feliz con la situación. Por ello, el magnate tendrá la iniciativa, lo que le otorga la oportunidad de moderar su imagen de transgresor permanente y mover el foco hacia una campaña de menores riesgos, si así lo desea. Su historial hasta ahora, según la inmensa mayoría de los analistas, desgraciadamente apunta a lo contrario.

Jeb Bush

102414251-RTR4O8YM.530x298El ex-gobernador de la Florida y hermano del ex-presidente George W. Bush llega al debate a primera vista debilitado; Trump duplica su intención de voto en las encuestas y su condición de favorito se ha puesto en duda por su incapacidad de conseguir entusiasmar a la base del partido.

Esta percepción, no obstante, es completamente engañosa. Bush, desde el lanzamiento de su campaña, se ha enfocado en hacer crecer sus fondos y obtener el mayor apoyo posible por parte del establishment partidario, una estrategia que parece estar funcionando sin muchos inconvenientes. Su declaración financiera del mes de Julio arrojó un total de $110 millones de dólares obtenidos en donaciones para sus instituciones de campaña, tanto para él como para su comité de acción política (Super PAC), volviéndolo el candidato mejor financiado hasta ahora. Toda la evidencia parece apoyar la hipótesis de que apuesta por permanecer en la cima de los candidatos concebiblemente competitivos en una elección presidencial, con el objetivo de intimidar a los rivales con su poderío financiero y recolectar sus votantes en la medida que abandonen la contienda.

Este aspecto de su estrategia vuelve innecesario liderar las encuestas durante el verano, cuando aún falta más de medio año para que comience a votarse. Por consiguiente, Bush sólo precisa de mostrarse como el candidato responsable, el anti-Trump, la opción razonable y enfocada en propuestas programáticas y atractivas para el electorado general. El bloque de votantes que precisa consolidar es el que hasta ahora comparte con Walker, Rubio, Kasich y Christie. Si logra sobresalir por mérito propio, o al menos si logra que Trump continúe obstaculizando el ascenso de los demás, Bush habrá triunfado en el debate.

Scott Walker

Scott WalkerPercibido como parte del grupo de candidatos de primer nivel junto con Bush y Rubio, Walker aparenta haber concentrado sus esfuerzos en demostrarle a los votantes Republicanos que es posible triunfar en distritos moderados o liberales sin necesidad de violar los principios conservadores del partido, tal como lo demuestran sus tres triunfos consecutivos (uno en una elección revocatoria de mandato) en Wisconsin.

En términos estratégicos, este deseo de mostrarse como un conservador puro y con experiencia de gestión ha hecho que muchos analistas identifiquen su plan como uno consistente de obtener el apoyo del ala religiosa y social conservadora del partido como base, sin por ello excluir a porciones importantes del Tea Party ni incomodar al establishment más allá de la retórica. Esto le permitiría triunfar cómodamente en Iowa, el Estado donde se inicia el proceso de selección y su bloque de votantes más amigable está relativamente sobrerrepresentado, para luego enfrentar primarias con electorados más moderados o complejos como el favorito.

De ser así, Walker deberá utilizar el debate como una oportunidad para ignorar a Trump, presentarse como el abanderado del conservadorismo genuino en contraposición a Bush y no alienar a ningún otro bloque de votantes del que pueda obtener una porción de votantes. Paralelamente, deberá enfocarse en demostrar la capacidad para mostrarse presidencial en sus declaraciones, algo que detuvo su temprana explosión mediática en Febrero debido a su inexperiencia en cuestiones internacionales. Forzar a Huckabee, su principal rival por el voto religioso, a cometer un error también sería de gran utilidad.

Ben Carson

CARSON SPEAKS TO THE CONSERVATIVE POLITICAL ACTION CONFERENCE (CPAC) IN NATIONAL HARBOR, MARYLANDUno de los dos exponentes del Tea Party en el debate, Carson ha visto su apoyo caer en picada desde la entrada de Trump a la contienda, aunque aún se encuentra en cuarto lugar en las encuestas nacionales con alrededor de 6% del voto.

Famoso por su férrea oposición a la reforma del sistema de salud estadounidense impulsada por Obama y sus repetidas apariciones como comentarista político en Fox News, Carson lanzó su campaña presidencial enfocándose en monopolizar el voto de su ala partidaria, compitiendo contra Ted Cruz y contra otros candidatos menores. Luego de un comienzo prometedor en cuanto al grado de interés en su candidatura y apoyos financieros, su progreso parece haberse estancado y el neurocirujano no ha podido encontrar elementos que logren distinguirlo del pelotón de candidatos que gozan de un sólo dígito de apoyo.

Ante la misión casi imposible de sobrepasar a Trump en lo que refiere a declaraciones enardecedoras y políticamente incorrectas, es probable que el rol de Carson se limite a demostrar coincidencias con el líder de las encuestas, atacar y ser atacado por Cruz e intentar instalar temas favorables a su campaña en la agenda. Un renovado interés por parte del partido en debatir su postura ante el Affordable Care Act (Obamacare) probablemente sería la mejor señal para Carson. Por otra parte, en caso de que una porción un tanto cínica de los analistas liberales tengan razón, Carson sólo estaría utilizando su campaña para favorecer su inclusión como miembro permanente de Fox News, por lo que su desempeño estratégico en el debate no necesariamente obedecería un deseo por llegar a la Casa Blanca.

Mike Huckabee

t1larg.huckabee45.gi.fileEl culture warrior del debate, Huckabee revisita sus aspiraciones presidenciales luego de 8 años como comentarista mediático y autor de literatura política, aunque sin cambios en su plataforma y discurso. Su campaña se ha enfocado en los asuntos culturalmente conservadores que la mayoría de los candidatos busca relegar a un lugar secundario debido a su facilidad para causar problemas por fuera de las primarias, tales como la oposición total al derecho al aborto, el matrimonio entre personas del mismo sexo o la enseñanza de la teoría de la evolución en las escuelas. Huckabee, de acuerdo a los sondeos, busca ser el candidato de la minoría que aún deposita gran valor en la oposición a estos asuntos, a pesar de que la opinión pública estadounidense se encuentre moviéndose en el sentido contrario.

Frente a una competencia con tantos rivales, sin embargo, la importante porción de votantes que lo respaldó en la campaña de 2008 se encuentra dividida entre múltiples candidatos, muchos de los cuales poseen fragmentos equiparables o mayores del electorado y generan mayor entusiasmo entre sus activistas. Por desgracia para Huckabee, sus rivales por el bloque culturalmente conservador también poseen mejores redes de financiamiento y una mayor disposición a hacerle caso a las encuestas, por lo que sus chances son considerablemente menores que en 2008.

Como consecuencia, es probable que Huckabee use el debate para continuar su rumbo predecible y no obtenga mucho de él. Continuará esperando un triunfo improbable en Iowa al igual que Carson, Cruz o Santorum por vía de una plataforma rica en elementos atractivos únicamente al ala religiosa y socialmente conservadora, abandonando todas las demás y aguardando una combinación milagrosa de eventos.

Ted Cruz

gty_ted_cruz_waves_jc_150323_16x9_992El Senador por Texas y símbolo del Tea Party fue el primer miembro del partido Republicano en declarar su intención de conquistar la Casa Blanca en 2016, algo que le ha servido para cosechar donaciones a un ritmo envidiable por todos sus rivales salvo Jeb Bush; su cofre de campaña ronda los $50 millones de dólares según su declaración de Julio.

No obstante, su temprana entrada no le ha permitido evitar los efectos de la ola Trump en los sondeos. Su pico de 11 puntos (y tercer lugar) a mediados de Abril se ha visto reducido a casi la mitad, primero por sucesivos ingresos de rivales que le privaron de partes de su bloque preferencial de votantes y luego por su virtual desaparición de los medios como efecto de la proeza declarativa de Trump.

Cruz, de todas maneras, sigue teniendo múltiples factores a su favor. A diferencia de Carson u otros candidatos menores opuestos al establishment partidario, posee el instinto y la astucia estratégica de un político profesional, algo que le ha permitido ofrecerse como el único candidato viable del Tea Party y demás desencantados. Si logra utilizar sus amplios recursos retóricos de forma adecuada, podría ser el principal beneficiado de una implosión de Trump durante el debate. Su rol podría ser entonces el de demostrar su intransigencia y apego a los principios de los activistas más conservadores, sin ofender a Trump (por supuesto) y pintando a sus rivales ideológicos más cercanos como amateurs.

Marco Rubio

rubio-marcoDe forma más débil y en más aprietos que Jeb Bush, la campaña de Rubio repite el patrón de poseer números desalentadores en los sondeos (5-6% a nivel nacional), pero encontrarse beneficiada por mecenas numerosos y de gran generosidad.

Ello no quita que el Senador probablemente esperaba estar obteniendo mejores resultados a esta altura, haciendo uso de su gran imagen positiva entre prácticamente todas las alas del partido y de ser percibido como el candidato más fuerte de cara a la elección general. El gran responsable de este fiasco nuevamente parece ser Donald Trump, el cual parece haber sido particularmente nocivo para las esperanzas presidenciales del Senador. Otro elemento que no parece haberlo ayudado mucho ha sido su tendencia a enfocar sus críticas sobre los rivales Demócratas, particularmente Hillary Clinton, sin lograr convertir ello en un beneficio para la competencia intrapartidaria.

Como fruto de este panorama, es probable que Rubio utilice el debate de forma que combine las estrategias de Walker y Bush; lucirse sin ofender a nadie en particular, evadir una pelea con Trump, posicionarse como la opción elegible y seria y recordarle su inmenso potencial y atractivo al electorado Republicano.

Rand Paul

randpaul5La gran decepción del ciclo hasta ahora, el Senador por el Estado de Kentucky comenzó el período previo a los lanzamientos presidenciales como la voz más ideológicamente diferenciada de la oferta electoral Republicana, algo que hizo que múltiples analistas contemplaran la posibilidad de que el candidato libertario fuese un rival de importancia para los favoritos Walker, Rubio y Bush.

Desde ese período, sin embargo, prácticamente toda la campaña ha ido cuesta abajo. En vistas de expandir su base de votantes por fuera de la minoría libertaria que apoyó a su padre en 2008 y 2012, Paul decidió moderar buena parte de su plataforma con respecto a derechos civiles y política exterior, disminuyendo el contraste con la ortodoxia partidaria. Esta maniobra no arrojó resultado alguno salvo el de desmoralizar a la red de activistas libertaria, mayormente joven y de considerable rigidez ideológica, que constituye del mayor recurso disponible para su campaña. Simultáneamente el giro volvió difusas las diferencias del candidato frente a sus numerosos contrincantes, erosionando su atractivo y volviéndolo indistinguible.

Por consiguiente, no es muy arriesgado afirmar que Paul precisa mucho de este debate. Necesita recapturar el interés del bloque de votantes libertario para mantener viva su candidatura y poseer alguna chance de triunfar en la segunda contienda de las primarias, New Hampshire, donde ese bloque está relativamente sobrerrepresentado. Necesita reconstruir las diferencias que lo volvían interesante inclusive para algunos votantes Demócratas con poco apego por las prácticas de los organismos de seguridad bajo la administración Obama o deseosos de una política exterior de menor intervención. Sin ello, pocos dudarían en calificarlo como un candidato genérico con gestos libertarios, una derrota garantizada.

Chris Christie

gov-chris-christieTal vez la pregunta que los moderadores del debate más quieran hacerle a Chris Christie es por qué sigue en la competencia. El actual Gobernador de Nueva Jersey posee una imagen negativa inmensa entre los votantes del partido como fruto de un escándalo de presiones y vendettas políticas llevadas a cabo por miembros clave de su administración durante y luego de la campaña de 2013 en la que Christie fue reelecto. De hecho, según todos los sondeos hasta la fecha, Christie ni siquiera podría ganar una primaria en el Estado que gobierna desde hace cinco años.

A pesar de todo ello, Christie continúa sus esfuerzos por enamorar al electorado Republicano, particularmente en New Hampshire. Posee el apoyo de un puñado de donantes importantes (se destaca entre ellos el dueño de la cadena Home Depot) que aún lo perciben como el candidato centrista y franco que lideraba la intención de voto en 2013 y parte de 2014. Su habilidad para presentarse como un político directo y realista sigue siendo su principal fuerte, y el fin de la investigación sobre el escándalo tal vez pueda ayudarlo un poco.

Todo indicaría, entonces, que Christie estará a la búsqueda de un milagro en el debate. Hará uso de su retórica cándida y aprovechará cualquier oportunidad para llamar la atención o despejar la desconfianza de los votantes. Es tal vez su última oportunidad de destacarse antes de que sus últimos donantes y activistas comiencen a desertar su campaña.

John Kasich

kasich-blog480El último Republicano en lanzar su campaña presidencial y el más desconocido, el Gobernador del Estado de Ohio apenas logró obtener el último lugar en el debate (superó a Rick Perry por el 0,5% y ronda el 3% de intención de voto), algo que de todas maneras le permitió evadir el bochorno de quedarse afuera del evento en su propio Estado.

Un moderado que compite por el bloque de votantes del establishment con Bush, Walker, Rubio y Christie, Kasich aún no ha definido un mensaje ni ha permitido vislumbrar una estrategia en los dieciséis días que han transcurrido desde su anuncio presidencial. Su ingreso, sin embargo, puede ser visto como una señal del fracaso de la imagen de favorito y candidato inevitable que Bush intentó proyectar a través del tamaño de su cofre de campaña, así como de la competitividad genuina de la primaria del partido.

En lo que refiere a sus objetivos en el debate, en buena medida Kasich ya los ha cumplido. Logró incluirse entre los diez mejor posicionados en apenas un par de semanas y ahora podrá comenzar a mostrarse en la arena nacional, una gesta considerable para un semi-desconocido. Un análisis razonable indicaría que su único interés allí será el de hacerse conocer, no cometer ningún error y diferenciarse de Jeb Bush en la medida de lo posible.

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Por Joaquín Harguindey

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