Breve guía de la primaria Republicana

Según la mayoría de los observadores, la competencia interna dentro del partido Republicano en el año 2015 ha sido singularmente caótica, en particular debido al gran número de candidatos y a las características inusuales de los que concluyen el período como aparentes vencedores.

Para dar sentido a este gran elenco de protagonistas, electorados y encuestas, daremos a continuación una breve mirada a cada uno de los hombres y mujeres que buscan alzarse con la nominación del partido del GOP (Grand Old Party), en orden descendente de acuerdo a lo que aquí en el Observatorio Político John F. Kennedy consideramos sus chances de victoria.

Ted Cruz

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Senador por Texas, abogado y estrella del Tea Party, bajo condiciones más habituales Cruz probablemente sufriría de los mismos problemas que impidieron el triunfo de candidatos como Mike Huckabee o Rick Santorum en primarias anteriores; su aceptación por los votantes religiosos y ultraconservadores lo volvería un candidato extremo para el establishment partidario.

De hecho, su estilo insurgente y destacada ausencia de aprecio por sus colegas menos conservadores en el Senado habrían vuelto a su campaña un objetivo para sus numerosos enemigos internos hace mucho tiempo.

Por fortuna para él, la campaña 2015-2016 dista mucho de lo normal y los jerarcas partidarios bien podrían olvidar los múltiples agravios causados por el rebelde Senador por Texas (el shutdown del gobierno federal de 2013 siendo el principal) si los votantes ofrecieran al aún más incontrolable Donald Trump como única alternativa.

Este escenario, considerado improbable hasta hace pocos meses, es ahora motivo de gran preocupación para una dirigencia partidaria que observa el colapso de la mayoría de sus candidatos predilectos. De ocurrir, las ventajas estratégicas del texano podrían consolidar tras de él a la totalidad de la coalición anti-Trump y llevarlo a la victoria en la convención.

Cruz termina el 2015 con un 18% de apoyo en los sondeos nacionales de la primaria Republicana, lo que lo deposita en el segundo puesto a considerable distancia de Trump. Sin embargo, está excelentemente financiado y posee tres ventajas estratégicas que seguramente fortalecerán su posición de no ocurrir una catástrofe en su campaña.

La primera refiere al conjunto de los candidatos. La competencia aún incluye a más de una decena de ellos, pero es altamente probable que la mayoría se retire luego de fracasar en las primarias de Iowa (01/02) o New Hampshire (09/02). Cruz se encuentra muy bien posicionado para captar sus votos, particularmente los de Carson.

La segunda yace en a la condición de favorito de Cruz en Iowa, donde la alta concentración de votantes evangelistas y buena organización de su campaña lo han llevado al primer puesto en las encuestas. Además de proyectar fortaleza nacional mediante un triunfo en el primer distrito en votar, Cruz también podría beneficiarse del (todavía incierto) efecto que una derrota podría producir en la campaña de Trump, quien públicamente se jacta de oponerse a todo lo loser.

La tercera corresponde a la buena posición de la campaña de Cruz en los Estados que votan el martes 1 de Marzo (jornada conocida como Super Tuesday), los cuales son en su mayoría distritos sureños con muchos votantes religiosos y conservadores. Triunfos en varios de ellos podrían razonablemente reducir la contienda a Cruz contra Trump o un candidato del establishment.

Marco Rubio

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Rubio, incluso según sus críticos Demócratas, es un gran candidato. El joven Senador es inteligente, telegénico, poseedor de una biografía ideal para representar el sueño americano ante los votantes y aceptable para la mayor parte de las facciones del partido Republicano. Aún más, llama hogar y representa al Estado de Florida, el cual es esencial para la estrategia partidaria en el colegio electoral .

Por desgracia para él, su campaña aún no ha logrado destacarse en un ciclo en el que alrededor de un tercio de los votantes republicanos parecen encontrarse en plena rebelión, mientras que su capacidad para atraer a votantes de múltiples alas partidarias lo ha vuelto sospechoso para muchos electores disgustados con el establishment partidario, con el cual Rubio tiene muy buena relación.

Como consecuencia, el Senador no ha logrado transformar su potencial en logros concretos y llega al final de este año en el tercer lugar de los sondeos nacionales con 11% de las preferencias. No obstante, su campaña aún tiene amplio espacio para crecer y, de no ocurrir un milagro que rescate las campañas de Bush, Kasich y Christie, probablemente lo hará una vez que comiencen las votaciones.

Asimismo, gracias al apoyo de parte de donantes multimillonarios como Paul Singer o Norman Braman, Rubio probablemente tendrá acceso a todo el financiamiento que desee. Esto podría permitirle tanto llevar a cabo una extensa campaña publicitaria para atacar a sus rivales como mantenerse en la contienda después de las primarias de Iowa y New Hampshire más allá del resultado.

Aún así, estas ventajas pueden no resultar suficientes en caso de que el voto centrista continúe dividido y Rubio no pueda mostrarse atractivo al electorado del Tea Party. Este último todavía recuerda el apoyo del Senador al fallido proyecto de reforma migratoria de 2013 y su posterior oposición a su propia iniciativa, lo cual podría ser un obstáculo importante. De serlo, Rubio podría llegar a las primeras contiendas de 2016 atascado en el mismo puesto intermedio en el que se encuentra hoy mismo.

Donald Trump

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A primera vista, Trump parecería ya haber conseguido la nominación. The Donald ha dominado las encuestas desde Julio y su pronosticado colapso no muestra señales de estar próximo en absoluto. Su mensaje ha encontrado un público extremadamente receptivo en la insatisfecha base de votantes del partido Republicano y es altamente probable que estos electores le sean leales haga lo que haga.

Inicialmente percibido como un candidato protesta o de broma, el magnate inmobiliario ha logrado romper las reglas que generalmente condenan a las campañas extrapartidarias o no-políticas a un período breve en el ojo público antes de explotar por amateurismo. Esto probablemente se deba a que Trump, a pesar de declarar lo contrario incontables veces, domina perfectamente muchas habilidades esenciales de la actividad política profesional; disciplina al comunicar el mensaje, decir lo que el público quiere oír, promesas vagas, utilización astuta de los medios.

Paralelamente, Trump ha identificado que una importante porción de los votantes del GOP posee un desprecio profundo por sus propios representantes en Washington y percibe el futuro del país muy negativamente, por lo que las condiciones comunes a previas campañas no aplican en el ciclo 2016 del mismo modo. De esta forma, Trump se ha animado a transgredir las reglas para decir burda y directamente lo que muchos electores piensan, sea cual sea el efecto sobre un partido sin capacidad para transmitir sus preocupaciones por la elección general o castigar sus dichos.

Sin embargo, a pesar de estos inesperados éxitos, la aparente fortaleza de la campaña de The Donald oculta debilidades serias. El amplio margen que Trump posee a nivel nacional (actualmente se encuentra en el primer lugar cosechando alrededor del 36% del voto) está constituido por el tipo de elector que generalmente no se toma la molestia de ir a votar el día de la elección. Consecuentemente muchos de ellos podrían estar muy de acuerdo con el mensaje de Trump, ir a sus actividades de campaña e inclusive donarle dinero a su comité, pero estar ausentes cuando su presencia es crítica. Este problema casi seguro le causará dolores de cabeza a Trump en Iowa, donde la elección es un caucus de varias horas en la tarde-noche del 1 de Febrero y no una rápida preferencia de candidatos en una boleta.

Otro obstáculo a las posibilidades de triunfo de Trump es que no posee muchas chances para incrementar su caudal de votos. Todo el mundo que concebiblemente podría votar en una primaria Republicana ya ha oído de Trump y posee al menos una idea rudimentaria de su plataforma, por lo que su tercio de votantes es probablemente el máximo que obtendrá en la competencia. La mayoría de sus adversarios, por otra parte, no posee este problema.

De todas maneras, el principal peligro a la campaña del magnate no es uno que haya recibido mucha atención durante los últimos meses de declaraciones sobre musulmanes y murallas gigantes. Sencillamente, el Comité Nacional Republicano y los jerarcas del partido aborrecen de Donald Trump. Consideran que su candidatura no sólo conduciría a una derrota aplastante en la elección presidencial, sino que también tendría efectos nocivos sobre el resto de los candidatos del partido a los demás cargos electivos. Si su triunfo pareciera probable, la dirección partidaria seguramente estaría dispuesta a utilizar todos y cada uno de los instrumentos a su disposición para impedir su triunfo, incluso si esto fuera visto por los votantes como una manipulación de las reglas.

Como fruto de ello, la victoria de Trump en las primarias iniciales debería ser lo suficientemente abrumadora como para intimidar a la dirección Republicana y volverla reacia a asumir los costos de derribar al candidato. De lo contrario es probable que The Donald vea frustrado su sueño presidencial en las urnas, en los juzgados o en la misma convención partidaria.

Jeb Bush

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

El gran fracaso del ciclo hasta el momento, Jeb Bush comenzó su campaña en Junio de este año como el favorito debido a su amplia experiencia como antiguo Gobernador de Florida, cálida relación con el establishment partidario y casi universal reconocimiento debido a ser el hermano del ex-presidente George W. Bush. De perfil serio, intelectual y moderado, Bush centró su estrategia alrededor de proyectarse como el candidato inevitable del partido, en particular mediante la acumulación de apoyos oficiales y una gigantesca cantidad de fondos de campaña temprano en el año.

Por desgracia para él, el plan comenzó a fallar casi de inmediato. La irrupción de Trump y la entrada de Rubio, Walker y otros candidatos menores en la contienda causaron estragos en los niveles de intención de voto de Bush y dividieron las preferencias de los jerarcas partidarios. La imagen de candidato inevitable se vio aún más deteriorada durante los debates, en los que Bush se mostró anodino, guionado y falto de energía, a menudo siendo el blanco de bromas de Donald Trump.

Debido a ello, Jeb Bush concluye el 2015 en el quinto lugar con apenas el 4% de intención de voto nacional. Su condición de favorito está hecha añicos y su caída se ha detenido tan sólo debido a que probablemente no lo quedan más votos por perder.

No obstante, Bush aún retiene una posición razonablemente buena en New Hampshire (el segundo distrito en votar) y no se ha quedado sin acceso a su considerable cofre de campaña, por lo que puede mantenerse en la contienda por mucho tiempo. De ocurrirle alguna catástrofe a Marco Rubio, su principal competidor por los votos del establishment, la campaña de Bush podría resurgir como alternativa contra Trump.

Chris Christie

Chris Christie

Christie, actual Gobernador de Nueva Jersey, no se encuentra en una gran posición. Considerado como el favorito durante los años previos al comienzo del ciclo, sus chances se vieron muy afectadas por un escándalo político en el que miembros de su administración fueron juzgados y condenados por castigar a alcaldes opositores mediante la clausura de varios carriles de un importante puente.

Aunque Christie no fue imputado, su campaña jamás ha logrado recuperarse y ha tenido logros muy modestos desde el comienzo del año. Sus credenciales como líder centrista sufrieron debido a sus bajos índices de popularidad en Nueva Jersey y sus logros de gestión fueron eclipsados por el escándalo del puente. De igual manera, una posterior reconversión del candidato como una opción conservadora (en particular en asuntos internacionales) fue percibida como desesperada y poco convincente.

Consecuentemente el Gobernador, quien comparte el quinto puesto con Jeb Bush en los índices de voto nacionales, ha apostado todo a New Hampshire. Una victoria allí seguida de un colapso de Bush y Rubio que alinee al establishment detrás de él es probablemente su única oportunidad. Lamentablemente para él, las condiciones favorecen lo opuesto.

Ben Carson

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Presumiblemente el candidato más conservador del ciclo, Carson logró competir por el título de favorito con Trump por un breve período durante el otoño en el que un puñado de encuestas lo encontraron en paridad de apoyos con el magnate. Su carácter calmo, perfil religioso y no-político (es un famoso neurocirujano) y similitud de mensaje con Trump lo convirtieron en algo así como una versión cortés de The Donald orientada hacia los votantes evangelistas, los cuales se congregaron alrededor del candidato luego del colapso de la campaña de Scott Walker.

Una vez en el centro de atención, sin embargo, Carson recorrió el camino típico de los candidatos extrapartidarios. La prensa incrementó su nivel de cobertura y mucho de lo que encontró en términos de declaraciones extravagantes, afirmaciones dudosas o posibles falsedades no pudo ser justificado por el neurocirujano. Paralelamente, este dejó muy en claro su pobre entendimiento acerca del mundo y los desafíos internacionales que enfrentan los Estados Unidos en varias ocasiones, en particular durante un debate entre los candidatos Republicanos en el que afirmó estar al tanto de una considerable participación por parte de China en la guerra civil Siria. Consecuentemente, los índices de apoyo de Carson comenzaron a caer en picada a mediados de Noviembre y la tendencia no muestra señales de detenerse.

A la fecha, el candidato se encuentra en el cuarto puesto a nivel nacional con el 9% de intención de voto. De continuar en la competencia (al menos para vender ejemplares de su nuevo libro como afirman sus críticos), un hipotético triunfo debería incluir la retirada de Trump como contendiente y un colapso de Cruz, dos eventos muy improbables.

John Kasich

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Actual Gobernador del Estado de Ohio, de perfil centrista y uno de los pocos en confrontar directamente con Donald Trump, Kasich aún no ha encontrado su momento en la campaña y es probable que no lo encuentre jamás. El pequeño bloque de votantes moderado posee mejores opciones que él en Rubio, Bush y Christie, y el candidato es todavía bastante desconocido a poco más de un mes del comienzo oficial de las primarias.

Kasich termina el 2015 con alrededor de 1,5% de intención de voto en los sondeos, lo cual está dentro del margen de error y podría significar que carece de apoyos en absoluto. Su única esperanza consiste de que un evento inesperado elimine a todos los otros competidores moderados de la competencia y el establishment (con quien tiene buena relación) deba depender de él para enfrentar a Trump.

Rand Paul

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Hijo y heredero político de Ron Paul, se esperaba que este joven Senador por el Estado de Kentucky emulara las campañas de su antecesor, mostrara su genuina destreza intelectual y obtuviera mejores resultados que su padre como abanderado del ala libertaria del partido Republicano. De hecho, buena parte de las recomendaciones hechas luego de la derrota del partido en 2012 apuntaban a favorecer a un candidato como él; atractivo para las minorías, joven y relativamente liberal en lo social.

Sin embargo, al comenzar su campaña Paul pareció echar esta oportunidad por la borda. Su plataforma abandonó las tradicionales posiciones del libertarianismo para reemplazarlas por versiones más genéricas y conservadoras con la esperanza de que extender su apoyo por fuera de la base de votantes de su padre. Por desgracia para él, los resultados parecen haber sido los inversos y el sacrificio de sus credenciales libertarias únicamente ha servido para alienar a sus electores originales.

Paul concluye el 2015 con alrededor del 3% del voto nacional y virtualmente ningún camino a la nominación.

Carly Fiorina

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Ex-CEO de Hewlett-Packard, BA en filosofía e historia medieval y la única mujer en la competencia, Fiorina comenzó el ciclo como una contendiente apenas incluida en los debates menores del partido Republicano, participando junto a un pelotón de candidatos disparatados con alrededor del 1% de intención de voto cada uno.

No obstante, Fiorina logró brillar en el campo retórico, dejando atrás los debates inferiores para unirse al elenco principal a partir de Agosto. Una vez allí, una serie de insultos sexistas por parte de Trump momentáneamente causaron que muchos votantes le tuvieran considerable simpatía, por lo que muchos sondeos la encontraron peleando por el tercer lugar durante el siguiente par de meses.

Su buena fortuna, desgraciadamente, se detuvo en Octubre. La campaña de Fiorina no supo transformar su impulso en contribuciones financieras, algo que limitó el alcance de su mensaje a pocos votantes y la volvió casi exclusivamente dependiente en los debates. Asimismo, las características exclusivas a su plataforma (la central siendo que su condición de mujer neutralizaría las ventajas de Hillary Clinton) demostraron poseer poco efecto permanente y no le fueron útiles cuando el debate se centró en asuntos de seguridad nacional.

Como resultado, Fiorina llega al final del 2015 con alrededor del 2% del voto. Aunque es aceptable para el establishment partidario y posee una relación razonablemente buena con los sectores más conservadores, la ausencia de un bloque principal de votantes y la carencia de fondos favorecen una retirada temprana, probablemente después de las primarias de Iowa.

Mike Huckabee

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Ex-Gobernador del Estado de Arkansas, comentarista en Fox News y ministro Bautista, Huckabee comenzó su segunda campaña presidencial con casi universales expectativas de fracaso. Atascado en el mismo puesto durante todo el período y con prácticamente el mismo mensaje que en su fallida campaña de 2008, puede afirmarse que los augurios eran acertados y lo seguirán siendo.

De todas maneras, la mayoría de los analistas consideran que el objetivo de Huckabee en la campaña es apenas el de conseguir publicidad para continuar su carrera como anfitrión televisivo, por lo que su inclusión en los debates y entrevistas mediáticas pueden ser considerados un éxito rotundo para él.

El candidato concluye el 2015 con alrededor del 2% de apoyos en los sondeos nacionales. Huckabee ha prometido terminar su campaña en caso de no alcanzar siquiera el tercer puesto en Iowa. De acuerdo a las encuestas allí, que lo encuentran octavo con el 2,5% del voto, la contienda se despediría de él el 1 de Febrero.


 

Por Joaquín Harguindey

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1 Comentario en Breve guía de la primaria Republicana

  1. Cristian Hendel // 14 enero, 2016 en 5:05 pm // Responder

    Buen artículo, me deja el paronama mucho más claro.

    Le gusta a 1 persona

1 Trackback / Pingback

  1. Iowa: El punto de partida | Observatorio Político John Fitzgerald Kennedy

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