Breve guía de la primaria Demócrata

Cortés, previsible y tranquila en comparación a su homóloga Republicana a lo largo del año pasado, la primaria Demócrata se acerca a sus primeras votaciones con algunas inesperadas señales de competitividad.

A continuación, una breve reseña acerca de los contendientes y sus posibilidades para suceder a Barack Obama como abanderado partidario, en orden descendente de acuerdo a lo que aquí en el Observatorio Político John F. Kennedy consideramos sus chances de victoria.

Hillary Clinton

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A la cabeza de todos los sondeos nacionales Demócratas desde que comenzaron a contemplar las elecciones de 2016, Hillary Clinton es la candidata favorita en las primarias partidarias, cuenta con una gran estructura de campaña propia de una elección general y posee un camino claro a la nominación.

Sus períodos como primera dama de los Estados Unidos, Senadora por el Estado de Nueva York, candidata a la nominación presidencial Demócrata en 2008 y Secretaria de Estado durante el primer mandato de Obama le han otorgado reconocimiento universal por parte de la base del partido, así como un aura de inevitabilidad a su candidatura que parece conservar aún luego de meses plagados de noticias negativas sobre su carácter y desempeño como funcionaria.

De hecho, a pesar de sus traspiés, Clinton ha mayormente logrado lo que el establishment partidario Republicano fracasó en hacer a través de Jeb Bush; convencer a todos los potenciales rivales competitivos de que su popularidad y recursos harían de la campaña una coronación, y que su mejor alternativa era mantenerse en los márgenes de la contienda. De esta forma, figuras como el vicepresidente Joe Biden o el Gobernador del Estado de Nueva York Andrew Cuomo desistieron de competir por la nominación y le permitieron a la candidata recolectar prácticamente la totalidad de los apoyos oficiales del partido, así como el de múltiples sindicatos, instituciones de la sociedad civil y (de acuerdo a una minoría de los analistas) inclusive la tácita aprobación de la administración Obama, la cual es oficialmente neutral en la primaria.

No obstante, Clinton llega al comienzo del período de votaciones enfrentando algunos obstáculos que parecían haber desaparecido meses atrás, junto al fracaso político de las investigaciones sobre su uso de un servidor de correo electrónico privado y su rol durante el atentado al consulado estadounidense en la ciudad libia de Benghazi en 2012.

gty_hillary_clinton)behghazi_wg_151022Clinton declara ante el comité especial sobre Benghazi el 22 de Octubre de 2015.  Fuente: ABC News

En primer lugar, una porción del apoyo otorgado a la candidata durante el período de las investigaciones demostró ser inestable luego de que ellas desaparecieran de los medios a partir de Noviembre. Muchos votantes Demócratas dispuestos a votar por Clinton, o al menos a expresar deseos de hacerlo ante encuestadores, se tornaron indecisos u opositores una vez que la percibida caza de brujas en contra de la candidata finalizó y los conservadores dejaron de atacar su figura constantemente.

En segundo lugar, Clinton enfrenta hoy una alternativa más viable de lo esperado en la primaria Demócrata. Aunque todavía lejos de algo similar a una mayoría de los votantes,  el Senador por Vermont Bernie Sanders ha logrado consolidar el voto del ala progresista del partido, así como el de aquellos electores que prefieren cualquier otra opción antes que a la ex-Secretaria de Estado, y el cronograma electoral seguramente lo verá victorioso en al menos un distrito de los cuatro que votan en Febrero.

Debido a múltiples motivos (a mencionarse en breve), este bloque de votantes difícilmente podría permitirle a Sanders ganar la nominación presidencial, pero ello no impide que sea un motivo de preocupación para la campaña de Clinton. Sus asesores continúan viendo una primaria rápida como una posibilidad y desean conservar la mayor cantidad de recursos posibles para la elección general. Un Sanders triunfador en Iowa y New Hampshire, los dos primeros distritos en votar, bien podría augurar una primaria prolongada y dañina.

En tercer lugar, y tal vez de forma más preocupante para Clinton, se encuentra el hecho de que la candidata no posee una forma fácil de atacar a Sanders frente al electorado que lo apoya. La base de votantes joven, blanca y progresista del Senador es reacia a oír los argumentos políticos realistas de la candidata y la genuina autenticidad de Sanders lo protege de la mayoría de las vulnerabilidades típicas de otros políticos de carrera.

De querer conservar a la mayoría de ellos como votantes en la elección general, Clinton probablemente deberá dejar pasar ángulos de ataque que podrían facilitar su victoria, tales como las críticas de Sanders al Presidente Obama o su relativa inexperiencia en cuanto a política exterior. En efecto, muchos especialistas ven en encontrar el balance justo entre criticar a Sanders y no ofender a sus votantes como la principal labor de la candidata en las primarias.

Clinton llega al comienzo del período de votaciones en el primer lugar con alrededor del 54% de apoyo en los sondeos nacionales, un 5% menos de lo que registraba el día que lanzó su campaña. Su bloque de votantes posee mucha diversidad, incluyendo mayorías abrumadoras entre afroamericanos, latinos y mujeres, y sus electores se encuentran muy eficientemente distribuidos en términos geográficos. Paralelamente, cuenta con el apoyo de casi la totalidad de los delegados no electos a la convención partidaria.

Su campaña espera triunfar en Iowa el lunes 1 de Febrero y así suprimir el impulso que Sanders ha venido tomando desde mediados de Noviembre. De ocurrir así, Sanders podría alzarse con una victoria no muy significativa en New Hampshire el 9 de Febrero, para luego sufrir derrotas consecutivas en Nevada, Carolina del Sur y el puñado de Estados que votan el 1 de Marzo, en los cuales Clinton es mayormente la favorita. Esto le permitiría a la ex-Secretaria de Estado concluir la primaria temprano y comenzar a enfocarse en la elección general en algún punto de Abril.

Bernie Sanders

Bernie_Sanders_by_Gage_Skidmore

El candidato insurgente del ciclo, Sanders ha sabido llevar a cabo una campaña mucho mejor de lo esperada luego de ingresar como un sustituto subóptimo de la abanderada del ala progresista del partido Elizabeth Warren, quien decidió no competir este año.

Senador por Vermont, poseedor de un marcado acento de Brooklyn y autodenominado socialista, Sanders vio a su apoyo crecer paulatinamente todos los meses desde el lanzamiento de su candidatura hasta ahora, lo cual lo ha convertido en un inesperado contendiente competitivo en la primaria. Su financiamiento exclusivo por parte de pequeños donantes ha sido excepcional y le ha permitido estructurar una red de activistas jóvenes grande y profesionalmente administrada.

Su capacidad para generar entusiasmo en los campus universitarios ha transformado a muchos actos de campaña de Sanders en eventos multitudinarios, con decenas de miles de personas asistiendo para oír al candidato y su mensaje contra la desigualdad económica, el excesivo poder político de Wall Street y la insuficiencia del salario mínimo.

Por desgracia para él, estos avances aún no parecen ser suficientes para que Sanders pueda derrotar a Clinton en las urnas de no mediar una catástrofe en la campaña de la ex-Secretaria de Estado. El ala progresista del partido constituye apenas alrededor de un tercio del total de votantes y la plataforma de Sanders no tiene muchas chances de generar entusiasmo entre los sectores más moderados o las minorías, los cuales son esenciales para triunfar en la convención partidaria.

El primero de estos grupos se encuentra totalmente controlado por Clinton y Sanders no tiene posibilidad alguna de hacer incursiones en él. El segundo, que incluye a algunos de los miembros más pobres de la sociedad estadounidense, podría teóricamente ofrecer más oportunidades para la campaña del socialista. Sin embargo, es este grupo el que parece ser el más reticente a su mensaje y el que ha sido más receptivo a la candidatura de Clinton.

Según Ta-Nehisi Coates, tal vez el intelectual afroamericano más influyente en la actualidad, el fracaso de Sanders ante las minorías puede atribuirse a su enfoque exclusivo sobre temas de clase y su desinterés por temas raciales:

“El enfoque básico de Sanders es el de aminorar los efectos del racismo a través de políticas amplias, mayormente orientadas en base a clase; duplicar el salario mínimo, ofrecer salud pública universal, otorgar educación universitaria gratuita. Esta es la misma mentalidad de ‘cuando sube la marea todos los barcos flotan‘ que ha dominado la política anti-racista del partido Demócrata por una generación.”

Aunque la campaña de Sanders ha intentado refutar estos argumentos a través de un (aparentemente sincero) reenfoque de su plataforma sobre aspectos relacionados a temas raciales, así como de una acertada acusación de que Clinton sufre de las mismas limitaciones, el esfuerzo no ha producido muchos resultados. Esto probablemente se debe a dos motivos.

El primero refiere al perfil de Sanders. El Senador ha pasado la mayor parte de su vida política como el representante de uno de los distritos más étnicamente homogéneos del país y su interacción con otros grupos de la sociedad estadounidense, tales como la porción afroamericana, ha sido relativamente limitada. Como consecuencia, buena parte de los votantes de las minorías sólo han entrado en contacto con su mensaje en los últimos meses y en buena medida lo han percibido tan sólo como un liberal de Nueva Inglaterra, muy distanciado de su realidad y orientado hacia votantes con otras preocupaciones. Muchos otros aún no han conocido al candidato.

El segundo refiere a su competencia. Tanto Bill como Hillary Clinton gozan de inmensa popularidad entre las minorías y poseen una red de activistas nacional que incluye a decenas de miles de pastores, congresistas y organizadores comunitarios. Asimismo, la candidata parece comprender mucho mejor que Sanders los intereses y prioridades de este bloque de votantes, aún si su programa para combatir los males que lo afligen es menos ambicioso. Frente a ello, la solución de Sanders de un mayor enfoque clasista provisto por un desconocido no parece haber podido competir.

Como consecuencia de estos factores, Sanders llega al caucus de Iowa del 1 de Febrero relativamente fortalecido, pero sin haber podido corregir los puntos débiles que podrían condenar su campaña al fracaso. Actualmente cuenta con alrededor del 35% del voto a nivel nacional y posee amplios márgenes de victoria entre los jóvenes y aquellos con títulos universitarios.

Su electorado, no obstante, se encuentra concentrado en lugares como Nueva Inglaterra o las ciudades de la costa Oeste y podría desfavorecerlo debido al orden de votación de los distritos. En términos estratégicos, precisa de una victoria en Iowa para demostrar competitividad y fracturar el aura de candidata inevitable que Clinton posee. De lograrlo, Sanders podría afrontar las casi seguras derrotas de Nevada y Carolina del Sur con algunas expectativas para el mes posterior, donde podría obtener algunas victorias más allá de la primaria de Vermont.

De todas maneras, en base a los datos fundamentales de los distritos en juego, un análisis razonable aún continúa favoreciendo una victoria de Clinton inclusive si Sanders contara con un buen desempeño en Febrero y Marzo. Sencillamente, para que una victoria de Sanders ocurra, esta precisaría de un colapso en la campaña de Clinton que sólo podría ser provisto por un escándalo gigantesco o un problema de salud severo, ninguno de los cuales parece probable.

Martin O’Malley

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Ex-Gobernador del Estado de Maryland, ex-alcalde de Baltimore y fuente de inspiración para uno de los personajes de la serie The Wire, Martin O’Malley ha tenido una campaña espantosa y no ha podido convertir su experiencia al mando de múltiples ejecutivos en respaldo electoral.

Mal financiado, carente de apoyos en el establishment partidario y sin una base particular de votantes que lo apoye, O’Malley no ha logrado irrumpir nunca en el escenario nacional y el estallido de protestas por maltrato policial en la ciudad que lo volvió famoso arruinó sus chances de presentar sus credenciales como un líder de gestión.

Paralelamente, su plataforma a la izquierda de Clinton no le ha sido útil para retener votantes liberales o progresistas ante el avance de Sanders, mientras que su foco exclusivo en el Estado de Iowa tampoco parece haberle servido de mucho. Para empeorar las cosas aún más, sus ataques de índole personal a Clinton probablemente también han disminuido sus chances de ser el candidato a Vicepresidente.

A la fecha, O’Malley cosecha alrededor de 2% del voto a nivel nacional. No posee oportunidad alguna de conseguir la nominación y probablemente se retirará luego de la primaria de Iowa o New Hampshire. Sus votantes se dividirán ligeramente a favor de Clinton.


Por Joaquín Harguindey

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