Iowa: El punto de partida

Hoy es el comienzo oficial de las primarias presidenciales para elegir al sucesor o sucesora de Barack Obama. La primera votación transcurrirá en el Estado de Iowa, un distrito con electorados de características muy distintas para cada partido y que podría otorgarnos resultados sorpresivos.

Caucus

El distrito

Iowa es un distrito relativamente rural, con apenas 3 millones de habitantes y una distribución poblacional muy desigual entre sus cinco condados más poblados (que concentran el 20% de la población) y los 94 condados restantes.

Su población no es particularmente representativa del resto del país; más el 90% de los habitantes son blancos, la agricultura ocupa un lugar central entre los intereses locales y su ciudad más grande es apenas habitada por doscientas mil personas. Asimismo, el número de delegados otorgado a los ganadores es muy pequeño tanto para Demócratas como para Republicanos, lo cual la vuelve matemáticamente no muy relevante como premio.

No obstante, nada de ello impidió que el distrito haya asumido una importancia clave en las primarias presidenciales debido al ser el primero en votar en cada elección desde 1976, incluso a pesar de poseer un historial mixto en lo que refiere a seleccionar eventuales ganadores.

Su rol como puntapié inicial de las primarias lo vuelve el foco de numerosas campañas con pocas chances de victoria, las cuales buscan obtener un triunfo milagroso en Iowa para posteriormente llevar a los candidatos al plano nacional. Esto se debe a que el tamaño pequeño del distrito y su baja población facilitan el trabajo de los comités de campaña de base, que no poseerían el tiempo ni recursos para contactar a los votantes en un distrito más grande.

Ello también significa que, a pesar de sus esfuerzos, muchas de estas campañas improbables conceden la derrota luego de fracasar allí, por lo que Iowa también cumple el rol de achicar al conjunto de candidatos y expulsar a aquellos con campañas poco realistas.

El método de votación

A diferencia de la mayoría de los distritos en los que se votará a lo largo de los siguientes meses, Iowa posee el método de caucus para elegir a los candidatos presidenciales.

Esto significa que, tanto para Demócratas como para Republicanos, la elección consiste de una asamblea de los miembros del partido en cada uno de los cientos de circuitos electorales (precincts) de Iowa, durante la cual se argumenta para convencer a los participantes de las virtudes del candidato propio y posteriormente se vota para elegir a los delegados de cada uno. El proceso es relativamente largo en comparación a una primaria de elección por boleta y puede durar entre una y dos horas, lo cual tiende a alejar a los votantes menos interesados en política.

Aunque muy similares en funcionamiento, los partidos no llevan a cabo procesos idénticos. Los caucus Republicanos generalmente consisten de una sección de discursos para cada campaña seguida de un voto secreto. Los Demócratas funcionan de forma distinta, primero formando grupos de preferencia inicial por candidato (los cuales deben llegar a un piso del 15% para ser considerados viables) y luego grupos de preferencia definitivos, todo a viva voz.

La primaria Republicana

El GOP (Grand Old Party) llega a Iowa con doce candidatos y probablemente saldrá de ella con dos o tres menos. Hasta hace pocas semanas el favorito para ganar la votación parecía ser Ted Cruz, el senador por Texas y estrella del Tea Party, pero Cruz parece haber salido herido de su reciente confrontación con Trump y el resultado en Iowa es ahora una incógnita.

Ann Selzer

Última encuesta de probables votantes en Iowa. Fuente: Ann Selzer – Des Moines Register

Sin embargo, a pesar de este escenario competitivo, algunas pocas predicciones pueden ser hechas con un rango de probabilidad razonable.

La primera refiere al clima. De acuerdo al servicio meteorológico local, este no será de gran influencia en ningún punto del Estado, por lo cual muchos votantes de bajo nivel de interés en la primaria seguramente se presentarán a votar. Esto es una excelente noticia para Donald Trump y una pésima para Cruz, ya que se encuentran en polos opuestos en lo que concierne a la disciplina de su base de votantes.

En segundo lugar podemos augurar que, debido a la distribución proporcional de los delegados y la concentración de ciertos tipos de votantes en algunos circuitos, es probable que los ganadores en cuanto a votos no sean los mismos que en cuanto a delegados. De ocurrir, podríamos encontrarnos con dos contendientes declarándose vencedores; uno en cuanto al simbólico nivel de voto (Trump, probablemente) y otro en cuanto a los delegados enviados a la convención partidaria (Cruz, probablemente).

En tercer lugar, puede asegurarse con total certeza que el grupo de candidatos se achicará luego de hoy. Huckabee y Santorum dependen del voto religioso para ganar y su fracaso en Iowa, donde los votantes religiosos abundan, es señal de que su hora de abandonar la competencia ha llegado. De hecho, algunos analistas afirman que su presencia en la contienda es sólo una maniobra para debilitar la posición de Cruz, quien ha concentrado casi la totalidad del voto evangélico en el distrito.

De igual manera, las campañas de Paul, Fiorina y Gilmore (este último no figura en la encuesta publicada debido a cosechar el 0% del voto) se encuentran en apuros financieros y tal vez desistan de continuar en la competencia luego de ser rechazados por los votantes de Iowa. Paul en particular tiene una campaña al Senado para llevar adelante y podría ahorrar tiempo y esfuerzos abandonando antes.

Por último, podemos asegurar que tres escenarios distintos podrán plantearse luego de hoy, todos dependiendo de la performance de Trump.

El primero, en caso de que triunfara abrumadoramente, podría conducirnos a una seguidilla de victorias de The Donald a lo largo del resto de Febrero; New Hampshire, Carolina del Sur y Nevada. Esto fortalecería su posición al privar a Cruz de su única victoria probable en el mes y podría conducir a Trump a la nominación o al menos a una convención partidaria sin precedentes modernos con él como favorito. Asimismo, una derrota de Cruz favorecería a Rubio, el cual precisa debilitar a este para posicionarse como única alternativa a Trump.

El segundo, en caso de que Cruz y Trump se distribuyan victorias en base a diferentes mediciones, podría posicionar a Cruz como el principal contrincante del magnate, elevando sus chances en los posteriores distritos y consolidando detrás de él a los votantes de Carson y otros candidatos fallidos. Si ocurriera así, el establishment partidario deberá enfrentar una pesadilla y decidir a quién detesta menos; al multimillonario incontrolable de perfil nativista o al Senador archiconservador de perfil evangélico. Para el desconcierto de muchos observadores, los jerarcas del partido parecen estar dando señales de que preferirían al primero.

El tercero y último, en caso de un triunfo claro de Cruz, es el menos predecible de todos. Buena parte del atractivo de Trump depende de su oposición a perder y a los perdedores en general, y comenzar las primarias con una derrota no encajaría bien con su mensaje. De acuerdo a los sondeos, su margen de victoria en el distrito que vota la siguiente semana, New Hampshire, es suficientemente grande como para permitir abundantes deserciones de votantes luego de Iowa, pero una derrota inicial podría herirlo y/o envalentonar a sus rivales.

De ocurrir este escenario, Trump podría ganar en New Hampshire para luego enfrentarse a rivales fortalecidos en Carolina del Sur y Nevada, volviendo a la campaña más competitiva y probablemente también más prolongada.

La primaria Demócrata

Los Demócratas comienzan su primaria con un duelo entre una candidata centrista y un candidato de izquierda, los cuales se dividen el voto en partes aproximadamente iguales.

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Última encuesta de probables votantes en Iowa. Fuente: Ann Selzer – Des Moines Register

De forma análoga a la competencia entre Trump y Cruz, Sanders posee las características de un candidato insurgente y su victoria depende de que muchos votantes de poca disciplina se presenten en los caucus, por lo que la ausencia de nevadas o temperaturas extremas el día de la primaria le es beneficioso. Clinton, por otra parte, preferiría que un electorado tradicional o disminuido se presente en las urnas.

También de forma similar, los votantes de Sanders se encuentran concentrados en la capital Des Moines y en los condados más poblados del Estado, por lo que esta ineficiencia en distribución geográfica también podría producir victorias divorciadas en cuanto a votos y número de delegados. Debido al umbral de viabilidad del 15% de los electores, Sanders podría incluso carecer totalmente de apoyo en los condados más rurales del distrito.

Aunque Clinton es ligeramente la favorita, es aún prematuro para declarar su victoria debido a que Iowa posee precisamente el tipo de método de elección que favorece a campañas como las de Sanders. En los caucus, un puñado de activistas entusiasmados pueden producir un gran efecto en la distribución de los indecisos y Sanders posee un ejército de ellos a su disposición.

En caso de que se presentaran muchos votantes de O’Malley (que no constituirán el 15% en ninguna parte y deberán optar entre Clinton y Sanders) y/o indecisos, la elección podría definirse por un margen muy pequeño de votos y es allí donde la gran base de activistas de Sanders podría ser crítica.

Las predicciones que, en cambio, sí pueden hacerse con algún nivel de confianza refieren al futuro de O’Malley y a los posibles caminos luego de la votación en Iowa.

En primer lugar, el ex-Gobernador de Maryland no posee chance alguna de continuar mucho más tiempo en la primaria y probablemente aprovechará la derrota de hoy para abandonar la contienda por completo. De no hacerlo, desistirá luego de New Hampshire y su 2% del voto se dividirá entre sus contricantes.

En segundo lugar, de ocurrir una victoria de Sanders, la primaria podría volverse más competitiva en algún grado, sea sólo durante el mes de Febrero o tal vez durante un período más largo. Esto podría forzar a Clinton a utilizar recursos reservados para la elección general y posiblemente a perder votantes de Sanders en Noviembre, los cuales sin duda no apreciarían los ataques de la ex-Secretaria de Estado a su candidato.

De todas maneras, de no ocurrir una catástrofe gigantesca en la campaña de Clinton, es muy improbable que su campaña no pueda absorber la derrota de Iowa (y la segura derrota de New Hampshire una semana después) y conseguir la nominación de todas maneras.

En último lugar, de ocurrir una victoria de Clinton, ello favorecería que la primaria Demócrata concluya temprano y Sanders no pueda obtener más que un puñado de victorias simbólicas en Nueva Inglaterra y los distritos más liberales del resto del país.

Si ocurriera esto, Clinton podría llevar adelante una primaria de tranquilidad y elogios a Sanders que le ahorre una pérdida excesiva de sus votantes en la elección general y que a su vez le permita entrometerse en la primaria Republicana mientras los miembros de esta siguen enfocados en sus disputas internas.


Por Joaquín Harguindey

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