Iowa: Resultados

El caucus en el primer Estado en votar ha concluido y ya contamos con los primeros ganadores y perdedores de 2016.

 

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La primaria Republicana

Entre los Republicanos, el gran ganador anoche fue el Senador por Texas Ted Cruz. Este había depositado la mayor parte de sus esperanzas en el voto evangélico en Iowa y su primer puesto con el 28% del voto parece indicar que la apuesta fue atinada.

De haber perdido, Cruz habría visto sus chances de victoria reducidas al mínimo y ligadas exclusivamente a su performance en las primarias del 1 de marzo, las cuales incluyen a su Estado y a otros con un electorado Republicano de similares niveles de religiosidad.

Ahora, Cruz espera obtener un segundo puesto en New Hampshire (no saldrá primero allí según ningún análisis razonable) para buscar alzarse con la victoria en Carolina del Sur y Nevada, los otros dos distritos que votan en Febrero.

El segundo ganador de la jornada, principalmente debido a haber excedido sus expectativas, es Marco Rubio. El Senador por Florida obtuvo 23% del voto y un tercer lugar muy cercano al segundo puesto, dos premios que ningún sondeo auguraba para él ni bajo la interpretación más optimista de los datos.

Este voto de confianza por parte del electorado de Iowa facilita su labor de consolidar el apoyo del establishment partidario, aún fracturado entre cuatro candidatos moderados, y le otorga un impulso de cara a las siguientes contiendas absolutamente crucial. Muchos jerarcas partidarios han de estar muy aliviados por ello.

Un tercer ganador, aunque la mayoría de los medios no coincidan, es Donald Trump. A pesar de que el triunfo abrumador que algunos analistas habían predicho no ocurrió, Trump logró obtener un digno segundo puesto sin una red de activistas robusta, sin gastar casi nada de dinero y sin contar con la ventaja de ser evangelista en un distrito evangelista.

Como consecuencia, y a sabiendas de que muchos de los factores que facilitaron el trabajo de sus rivales no estarán presentes en los tres distritos restantes en febrero, es posible que este sea el peor resultado de Trump en lo que queda del mes. De ser así, el número de competidores debería achicarse considerablemente para que la competencia siga siendo competitiva o el magnate inmobiliario tendrá múltiples revanchas para compensar los resultados de ayer.

Por otro lado, los perdedores del caucus son fácilmente identificables y requieren menor especulación. En primer lugar, Huckabee y Santorum, ganadores en Iowa en los ciclos de 2008 y 2012 respectivamente, obtuvieron el 3% del voto entre los dos y se retirarán de la competencia antes de la primaria de la próxima semana en New Hampshire.

De los candidatos con mayor relevancia, Bush y Christie pueden ser vistos como los grandes perdedores. Además de sus resultados de un dígito, ahora deben enfrentar a un Rubio fortalecido y que se proyecta como única opción del establishment, lo cual los deja en una situación estratégica muy precaria. Es altamente probable que sus simpatizantes y mecenas comiencen a presionarlos para que desistan pronto.

Por último, ha de tenerse en cuenta una cuestión importante. Aunque los resultados porcentuales en cuanto a votos son valiosos debido a que permiten observar la popularidad de los candidatos y ello influye sobre posteriores votaciones, la contienda no es simplemente una elección popular.

En sí, la competencia gira alrededor de los delegados a la convención partidaria, los cuales se asignan en base a los resultados del voto. Considerada desde este aspecto, el caucus Republicano fue casi un triple empate; de los 27 delegados electivos, Cruz obtuvo 8, Trump 7, Rubio 7, Carson 3, Paul 1 y Bush 1.

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La primaria Demócrata

Carente de una campaña realmente victoriosa, el caucus Demócrata dividió los votos de Sanders y Clinton en porciones casi idénticas y apenas favoreció a Clinton por alrededor de 0,4% de los delegados estatales (estos eligen a los delegados nacionales y su cantidad se asemeja al nivel de voto).

En base a los resultados, Sanders parece haber sido apoyado por los jóvenes de forma abrumadora y logrado ganar por grandes márgenes en un puñado de distritos repletos de estudiantes universitarios, lo que le permitió hacer frente a las cuantiosas victorias de Clinton en los distritos rurales y balancear el resultado.

La campaña de Sanders, por su parte, ha declarado ello una victoria moral y a Iowa un triunfo para un David socialista por sobre un Goliat dinástico. Sus homólogos en el bando de Clinton, sin embargo, favorecen la versión de que un triunfo es un triunfo, tanto por un margen microscópico como por uno de mayor magnitud.

Como consecuencia, es difícil encontrar un triunfador o triunfadora en lo simbólico en base a los resultados del voto de ayer. El resultado no es ideal para ninguno de los dos, aunque de todas maneras les permita señalar las fortalezas propias y puntos débiles ajenos. Tal vez la única certeza aquí es la salida del tercer candidato en la contienda, Martin O’Malley, quien obtuvo apenas el 0,6% del voto y anunció la suspensión de su campaña.

De todas maneras, dos factores señalan que más allá del voto y su significado, Clinton ha obtenido una victoria estratégica.

El primero refiere al electorado de Iowa. Este es un distrito mayormente blanco, con votantes Demócratas más liberales que la media y poseedor de un método de votación que favoreció a Sanders debido a su gran número de activistas.  De acuerdo al perfil de candidato del socialista, este debería haber triunfado aquí por un margen digno para poder tener alguna chance de cara a la nominación.

Al no hacerlo, y ante la imposibilidad de que la campaña pueda replicar muchas de estas fortalezas en posteriores distritos más allá de New Hampshire, es difícil ver como su campaña podrá enfrentar a Clinton en Nevada, Carolina del Sur y todos los posteriores distritos de mayor diversidad étnica o conservadurismo.

El segundo refiere a la asignación de delegados. El empate de Sanders y Clinton en cuanto al voto no lo fue en cuanto a la asignación de representantes de las campañas en la convención; Clinton obtuvo 28 (incluyendo 6 delegados no-electivos) y Sanders obtuvo 21. Los candidatos podrían tener estos mismos resultados en cada una de las elecciones del resto de la campaña y Clinton aún ganaría.


Por Joaquín Harguindey

 

 

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