Carolina del Sur y Nevada: Resultados

La tercera semana en el calendario de primarias incluyó victorias para Hillary Clinton y Donald Trump, quienes ahora dominan sus respectivas competencias y poseen un camino claro a la nominación.

La primaria Republicana

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La contienda del GOP en Carolina del Sur encontró un indiscutible ganador en Donald Trump. El magnate inmobiliario y ex-estrella de The Apprentice obtuvo el primer lugar con 33,2% del voto y la eficiente distribución de su voto le consiguió absolutamente todos los cincuenta delegados en juego.

Su campaña triunfó en la vasta mayoría de todos los grupos demográficos relevados: Hombres y mujeres, ricos y pobres, Republicanos e independientes, más educados y menos educados. La (más que considerable) irreligiosidad del candidato tampoco le impidió triunfar entre el bloque de votantes evangelistas, una mayoría de los cuales votó por él.

La mayoría de los analistas coincide en que es ahora posible decir que Trump ha dado las suficientes señales para ser considerado como el favorito en la campaña por la nominación Republicana. De hecho, si no fuera por la profunda desconfianza que suscita entre la jerarquía partidaria, sería muy difícil concebir un escenario en el que The Donald no triunfe eventualmente.

No obstante, la menor fragmentación del voto entre sus adversarios a partir de ahora y la posibilidad de que la organización partidaria juegue en su contra mantiene a la competencia aún una incógnita. Tal vez inclusive una incógnita a dirimirse recién en la convención del partido.

El segundo ganador de la jornada, a pesar de lo simbólico de su victoria, fue Marco Rubio. El Senador por Florida obtuvo el segundo lugar con el 22, 5% del voto y parece haberse recuperado de la caída sufrida luego de su mediocre performance en el debate previo a la elección en New Hampshire.

Su relativamente robusto resultado y el fiasco sufrido por la campaña de Jeb Bush, quien se retiró de la contienda, le facilitarán la labor de aquí en adelante debido a la consolidación del voto centrista alrededor de él. Si Rubio a continuación pudiera conseguir el abandono de Kasich, posiblemente a través de una oferta vicepresidencial, su posición se fortalecería aún más.

Por otra parte, Carolina del Sur arrojó un resultado con múltiples perdedores y el principal de ellos es probablemente Jeb Bush. El ex-Gobernador de Florida y abanderado de la dinastía Bush gastó una fortuna en el ciclo 2016 y no obtuvo ningún resultado mejor que un cuarto puesto en ningún distrito. Este fracaso es aún más llamativo teniendo en cuenta que el candidato comenzó el período previo a las primarias como el favorito.

La mayoría de sus votantes y mecenas ahora favorecerán a Rubio como el candidato presidencial del ala centrista o moderada, junto a la totalidad de la dirigencia partidaria. Es asimismo probable que los días de Jeb Bush en la arena política estadounidense hayan concluido.

Un segundo perdedor, a pesar de su tercer puesto a muy poca distancia de Marco Rubio, es Ted Cruz. El Senador por Texas obtuvo un resultado muy mediocre en un distrito con un electorado favorable a su perfil de candidato y deberá mejorar rápidamente su desempeño para triunfar en los distritos que votan conjuntamente el 1 de marzo.

De lo contrario, Cruz probablemente no poseerá una chance real de obtener la nominación Republicana. Su estrategia depende de la obtención de un alto número de delegados en las contiendas del Sur de los Estados Unidos, las cuales mayormente transcurrirán en los primeros diez días de marzo. Si sólo obtiene resultados decentes allí, tales como los de Carolina del Sur, las casi seguras derrotas en los posteriores distritos condenarán su campaña a la derrota.

Por último, los otros dos perdedores en Carolina del Sur fueron Carson y Kasich, aunque no sufrieron derrotas en base a sus expectativas. El primero se encuentra conduciendo un tour nacional de promoción de su libro (y de sí mismo) camuflado como una campaña presidencial, por lo que los resultados le son indiferentes. El segundo obtuvo 7.6%  del voto en un distrito hostil casi sin hacer campaña allí. Ambos pueden quedarse por un tiempo más en la contienda si lo desean y todo parece indicar que lo harán.

La primaria Demócrata

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Aunque de forma menos abrumadora que su homóloga Republicana, la competencia Demócrata en Nevada también incluyó un triunfo claro con potencial para definir el resto del período de primarias.

Allí, Hillary Clinton detuvo el ímpetu obtenido por su rival Bernie Sanders luego del triunfo de este último en New Hampshire y demostró la fortaleza de su campaña entre las mujeres y las minorías, ambos grupos prefiriendo a la candidata por grandes márgenes. Otro factor clave para su triunfo fue el Sindicato de Trabajadores Gastronómicos (Culinary Workers Union), cuyos miembros produjeron excelentes resultados para Clinton en Las Vegas.

En lo que refiere a la división del voto entre los candidatos, se presenció un panorama mixto. Por un lado, Sanders y Clinton obtuvieron porciones casi idénticas del voto blanco, aunque la división geográfica de este bloque favoreció a Sanders en el interior del Estado y a Clinton en el condado de Clark, donde se concentra la mayor parte de la población.

Por otro, las divisiones raciales y de edad fueron marcadas. Clinton obtuvo alrededor de 75% del voto afroamericano, lo cual supera las expectativas de buena parte de las encuestas previas a la contienda, mientras que Sanders repitió su gran desempeño entre votantes jóvenes y obtuvo el apoyo de alrededor de 80% de ellos.

La excepción a esta clara fractura, al menos en cuanto a lo racial, fueron los votantes hispanos. A pesar de que Clinton triunfó entre ellos por un margen pequeño, los resultados reflejaron un escenario de competitividad genuino entre ambos candidatos de cara a este bloque de votantes.

Con respecto al panorama general posterior a la elección, el desenlace en Nevada contiene muy buenas noticias para la campaña de Clinton y bastante malas para la de Bernie Sanders. Clinton no sólo logró evadir otra semana más de cobertura negativa, ansiedades y especulación, sino que también privó a Sanders de su impulso post-New Hampshire de forma rápida y decisiva.

Aún mejor para ella, Nevada logró confirmar la sospecha acerca del limitado atractivo de Sanders entre los afroamericanos, lo que pronostica triunfos cómodos de Clinton en buena parte del Sur de los Estados Unidos. Ello podría permitirle a la ex-Secretaria enfrentar las siguientes tres semanas con tranquilidad, acrecentar su número de delegados y ahorrarse los costos de liderar una campaña negativa contra Sanders que ofenda a los votantes del socialista.

La única buena noticia para el Senador por Vermont parece ser la debilidad de Clinton entre los hispanos, aunque ello es más bien un potencial que un hecho consumado. Con tres semanas de derrotas casi aseguradas por delante, es altamente probable que ese potencial sea muy insuficiente.


 

Por Joaquín Harguindey

 

 

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